Manifiesto anarquista de los Flores Magón

El 23 de septiembre de 1911, en los inicios de la ola revolucionaria en México, los hermanos Flores Magón proclamaron un Manifiesto Anarquista que se contraponía a los principios nacionalistas de aquel movimiento social, político, económico, cultural y religioso:

La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano ve con simpatía vuestros esfuerzos para poner en práctica los altos ideales de emancipación política, económica y social, cuyo imperio sobre la tierra pondrá fin a esa ya bastante larga contienda del hombre contra el hombre, que tiene su origen en la desigualdad de fortunas que nace del principio de la propiedad privada”.

De este fragmento introductorio conviene destacar dos ideas: 1) la emancipación política, económica y social como vía para concluir los conflictos del hombre contra el hombre y 2) el señalamiento a la centralización de los privilegios como causa inherente de estas largas contiendas.

De la primera idea, podemos colgar la pertinencia de una bandera mexicana en tonos negros – enmarcada en la fotografía que abre este texto – como mecanismo emancipatorio de un emblema patriótico que en su colores tradicionales y ornamentales (verde y rojo), representa la permisibilidad y facilidad, para arrebatar la vida de los cuerpos cuyos rasgos fenotípicos están ligados a un pasado histórico violento.

Este lávaro patrio (verde y rojo) que representa una identidad nacional ambigua, es también, el signo mediante el cual el Estado mexicano justifica, ordena y clasifica la dinámica social. La bandera mexicana como sinónimo de “unidad”, es a su vez, el eje confuso del cual emergen las manifestaciones que lo constituyen como un país multicultural pero no multihistórico; ¿a qué gobierno podría beneficiarle una memoria que atienda la deuda histórica con las etnias indigenas y los pueblos afrodescendientes? Y si quisiéramos escuchar las voces de las y los indígenas y afrodescendientes, ¿qué historias incómodas podrían contarnos acerca de la desigualdad, la pobreza, la guerra, el abandono, etc.?

El manifiesto anarquista de los Flores Magón permite sostener estas ideas de emancipación desde cuestionamientos tan simples como, ¿quién dijo que unos pocos podían centralizar los privilegios que nos competen a todos?, y principalmente, ¿cómo logra naturalizarse esa lógica de opresión y apatía que además nos mantiene inmóviles?

Es importante considerar como cierre de este texto que ningún elemento en el universo conceptual humano tiene un significado fijado de manera natural o divina. Todo está dispuesto a la negociación y el debate, por tanto, una bandera mexicana en tonos negros es un espacio de discusión que será productivo mientras nos permita hacer frente a un Estado nación que legitima los feminicidios, los asesinatos, los secuestros, etc., y las problemáticas sociales que provienen de la centralización de los privilegios; es importante que en medio de esta reflexión se presente como cuestionamiento fundamental ¿qué hacemos desde nuestra subjetividad para transformar una realidad que se antoja cada vez más violenta?

Bibliografía

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 619-625.

Fuentes: 

Manifiesto de los Flores Magón (s/f).

Por: Arturo Alvarado

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