Fernando Pessoa, una persona llena de personas

Fernando Pessoa nació en Lisboa el 13 de junio de 1888, hace 131 años. Fue un empleado público de Portugal que simpatizaba con ideologías de derecha: monárquico, antidemocracia. Le gustaba fumar y beber vino. Su infancia no la pasó en Portugal sino en Durban, Sudáfrica. A Fernando le gustaba ver el mar. Fernando escribía poesía y escribía mucho: escribía tanto que un día necesitó hablar con otra voz, no le bastaba lo que él era y entonces nacieron sus heterónimos: Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro, también le nació y lo habitó Bernardo Soares, que escribía prosa.

Los heterónimos de Pessoa lo habitaban y lo hacían escribir poesía desde muchas otras voces. Cada uno de sus heterónimos tenía una vida propia, una historia, una manera de pensar. Por ejemplo, Álvaro de Campos era un ingeniero naval, simpatizaba con ideas liberales y viajaba por todo el mundo, le gustaba además experimentar con las palabras, mientras que Alberto Cairo era más viejo que los demás, escribía de manera más conservadora y menos experimental, era más bien un hombre de campo. Estos heterónimos eran casi reales, por ejemplo, Álvaro de Campos era el mejor amigo de Fernando Pessoa, fue Álvaro quien le escribió a Ofelia, la prometida de Fernando, para decirle que su amigo era un cobarde y un impresentable que le había pedido terminar la relación por él.

Cuando Pessoa murió en 1935 publicando muy poco en vida. Fue hasta que murió que se descubrió el baúl donde guardaba lo que escribía cada noche, fumando mucho, bebiendo mucho vino y comiendo poco en su habitación en Lisboa. Este poeta estaba habitado por otros y escribía sin parar. Sin duda su obra cuando se empezó a conocer, junto con el mito de sus heterónimos y los varios nombres que se empezaron a asociar a él y a descubrir que Pessoa tenía muchos otros nombres que publicaban en periódicos y revistas. Además, una cosa hermosa: la palabra “pessoa” en portugués se traduce como “persona”.

Comienzo por la parte psiquiátrica. El origen de mis heterónimos es el hondo trazo de histeria que existe en mí. No sé si soy simplemente histérico, o si soy, más propiamente, un histérico-neurasténico. Me inclino por esta segunda hipótesis, porque hay en mí fenómenos de abulia que la histeria, propiamente dicha, no encuadra en el registro de sus síntomas. Sea como sea, el origen mental de mis heterónimos está en mi tendencia orgánica y constante hacia la despersonalización y la simulación. Estos fenómenos —felizmente para mí y para los demás— se mentalizaron en mí; quiero decir, no se manifiestan en mi vida práctica, exterior y de contacto con otros; hacen explosión hacia dentro y los vivo yo a solas conmigo”, escribió Pessoa.

¿Histeria? ¿Genialidad? Para la historia de la literatura será sin duda uno de los más importantes.

Te invitamos a escuchar el podcast donde hablamos de Pessoa:

Por: Mauricio Álvarez

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